Era Nochebuena. Había nevado todo el día, pero por la tarde, la nieve había cesado de caer y el cielo estaba lleno de estrellas. Un leñador volvía a su casa, atravesando el bosque. Se le había hecho tarde y la noche lo había sorprendido en el bosque.
El hombre se detuvo un momento para descansar un poco. Alzó los ojos y vio ante sí un pequeño abeto que se alzaba al cielo. Miles de estrellitas parecían estar posadas en sus ramas, como si estuviera cubierto de hilitos de plata. Ante aquella escena inesperada, el leñador quedó maravillado.
Tras cortar el abeto, se lo llevó a casa, donde lo esperaban su mujer y sus dos hijitos. Como por milagro, las estrellitas se habían quedado sobre las ramas del árbol.
Durante toda la Nochebuena la casa del leñador quedó iluminada por el pequeño abeto reluciente.


¿Algún comentario?

Publicar un comentario

Mis pequeños soles te dan las gracias por tus palabras

Compartir: Agregar a Technorati Agregar a Reddit Agregar a Del.icio.us Agregar a DiggIt! Agregar a Blinklist Agregar a Google Agregar a DiggIt! Agregar a Meneame
Photobucket
ANIVERSARIO DEL MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD
En la Tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos”. “Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear”. "Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos”. Ghandi

Soles que me siguen