Un padre tenía dos hijas. Una casó con un hortelano y la otra con un fabricante de ladrillos. 
Al cabo de un tiempo fue a visitar a la casada con el hortelano, y le preguntó sobre su situación. Ella dijo:

-Todo está de maravilla conmigo, pero sí tengo un deseo especial: 

que llueva todos los días con abundancia para que así las plantas tengan siempre suficiente agua. 
 

Pocos días después visitó a su otra hija, también preguntándole sobre su estado. Y ella le dijo:

-No tengo quejas, solamente un deseo especial: 

que los días se mantengan secos, sin lluvia, con sol brillante, para que así los ladrillos sequen y endurezcan muy bien. 
 

El padre meditó: si una desea lluvia, y la otra tiempo seco, ¿a cuál de las dos le adjunto mis deseos?

 

No trates nunca de complacer y quedar bien con todo el mundo. Te será imposible.
Esopo

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Mis pequeños soles te dan las gracias por tus palabras

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ANIVERSARIO DEL MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD
En la Tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos”. “Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear”. "Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos”. Ghandi

Soles que me siguen