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Ilustración de Canela


Una lechera caminaba por un sendero del bosque. Llevaba un gran cántaro de leche sobre la cabeza.
La muchacha era joven y alegre, y llevaba una amplia falda que le permitía andar con comodidad. Además, se había puesto unas sandalias planas, con las que caminaba cómodamente por el sendero de piedras.
Y, dirigiéndose hacia el mercado donde pensaba vender la leche, la muchacha iba pensando así: "Por esta jarra de leche me pagarán bastante dinero. Con él podré comprar cien huevos por lo menos. Los llevaré a casa y los colocaré en un lugar calientito, para que, después de incubados, salgan los cien pollitos de ellos".
"Aunque la astuta zorra consiga llevarme algunos, me quedarán muchos que podré cuidar con facilidad en casa, pues se comerán las sobras de las comidas. Ya me imagino cómo acudirán a mi llamada".
"Cuando sean un poco mayores los llevaré al mercado y los cambiaré por un cerdo joven. Como estos animales no necesitan muchos cuidados, en muy poco tiempo lograré que engorde, y ya se sabe que se paga mucho por un cerdo gordo y bien cebado":
"Lo llevaré al mercado, y con el dinero que me den por él, podré comprar una vaca y un ternero. Los pondré en el establo y los cuidaré muy bien. La vaca me dará mucha leche y el ternerito irá creciendo con el tiempo".
"Tengo ganas de ver corretear al ternero entre las ovejas del ganado...".
Pero he aquí que la joven lechera, olvidándose de que llevaba un cántaro en la cabeza, e imaginando las correrías del ternerito, se puso ella también a saltar por el camino, de manera que el cántaro cayó al suelo y se quebró, desparramándose toda la leche por el camino.
La chica quedó consternada ante esta desgracia, y con la cabeza baja, dio media vuelta y emprendió el regreso hacia su casa.
¡Adiós, huevos!¡Adiós, pollitos!¡Adiós, cerdos!¡Adiós, ternerito!
Todas estas cosas habían estado en su imaginación, y por distraerse había perdido lo único que tenía en realidad: la leche.

EL AUTOR Jean de la Fontaine Escritor francés que produjo las fábulas más famosas de los tiempos modernos. La Fontaine nació probablemente el 8 de julio de 1621, en Château-Thierry, y estudió en la Universidad de Reims. A partir de 1659 recibió la ayuda de diversos nobles e influyentes mecenas literarios. Su principal obra publicada fue una adaptación (1654) de Eunuco, del dramaturgo romano Terencio, pero su fama literaria reside en sus Cuentos y relatos en verso (1644). Fue miembro de un destacado grupo literario francés en el que figuraban los dramaturgos Molière y Racine, y el crítico y poeta Nicolas Boileau-Despréaux. Sus obras posteriores, entre las que cabe destacar nuevos volúmenes de Cuentos y relatos en verso (1667-1674) y tres colecciones de sus Fábulas (1668-1694), lo convirtieron en uno de los hombres de letras franceses más eminentes de la época. En 1683 fue elegido miembro de la Académie Française, pese a la oposición de Luis XIV. La obra de La Fontaine influyó en buen número de escritores posteriores. Sus fábulas se distinguen por su agilidad e ingenio narrativo, así como por el amplio y sutil conocimiento que el autor tenía de la vida. Sus Cuentos y relatos están inspirados en el Decamerón de Giovanni Boccaccio, el Heptamerón de Margarita de Navarra, y Los cien nuevos cuentos supuestamente escritos por Antoine de La Salle, pero La Fontaine introdujo numerosas variaciones en estas historias, con una prosa y un ingenio únicos. También escribió poemas, libretos de ópera y obras de teatro. Entre éstas destacan el relato romántico en verso y prosa Los amores de Psique y Cupido (1669). La Fontaine murió el 13 de abril de 1695 en París

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ANIVERSARIO DEL MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD
En la Tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos”. “Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear”. "Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos”. Ghandi

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