Hace justo un año que cumplía una promesa hecha veintinueve años atrás.
Y esto tiene una historia que trataré de hacerla muy breve.
Espero sepan disculpar si mi narración no es la mejor, pero sale del corazón.
Siendo niña mi abuelo paterno siempre nos decía: a mi hermana y mi prima mayor,
“un día de éstos volveré a mi pueblo con mis nietas”.
Esa frase caló muy profundamente en mi corazón y en mi mente, tanto así que siempre soñé como él lo hacía, visitar su pueblo.
Pero como se imaginarán él no pudo cumplir ese anhelo y días antes de dejarnos físicamente, y digo físicamente ya que después me dí cuenta que nunca nos dejó, me dijo: -no podremos ir al pueblo, a lo que le contesté: - viejo (así le dijimos siempre, hasta hoy, hasta siempre) vamos a ir al pueblo de eso no te queden dudas.
Y hoy quiero contarles que hace un año, después de veintinueve volvimos al pueblo.
Un veintiséis de mayo del 2008 partiendo de esa ciudad magnética Málaga y más aún de la casa de mi querida Marce partí rumbo a Nerva, Huelva.
Pasé por Sevilla, parada obligada para tomar otro autobús con rumbo a mi destino.
La emoción que embargaba mi corazón cada vez que el autobús se acercaba a un cartel indicador de la carretera y yo esperando leer Nerva, ya que me habían dicho que en dos horas estaba en el pueblo, ustedes se la imaginarán.
Solo viajábamos en ese autobús, tres pobladores de Nerva, algunos que subían en un destino y bajaban en un pueblo o dos más antes de llegar a mi destino y al de los tres nervensen que viajaban conmigo.
Yo miraba por la ventanilla del autobús esperando ver el cartel que indicara que Nerva estaba al giro de la curva. Pero era mi ansiedad la que me hacía leer Nerva en cada cartel que pasábamos.
Y así iban pasando los minutos, para mi horas; y mi acompañante una señora muy agradable me pregunta ¿hacía donde iba? En mi ansiedad solo atiné a mirarla y de mi boca no salían palabras, hasta que suavemente (mi voz no es muy suave que se diga) le dije a conocer el pueblo donde nació mi abuelo. Ella abrió los ojos y me dijo: vamos niña, ¿qué eres argentina? ¿Y te vienes a conocer Nerva? Entre asombro y alegría, si alegría y he de confesar que fue la primera vez que esto me sucedió. Le conté someramente mi promesa y dicho esto les comentó al chofer y al matrimonio que iban para el pueblo mi historia.
Inmediatamente comenzaron las preguntas y yo con voz entrecortada a contestar cada una de sus preguntas.
En un momento la señora que me acompañaba le dijo al chofer algo que no alcancé a escuchar, yo estaba prácticamente con mi nariz pegada al cristal de la ventanilla como una niña mirando la muñeca tan deseada en el escaparate de una tienda de juguetes. En ese momento entre curva y contra curvas noto que el autobús va disminuyendo su velocidad y mis acompañantes casi al unísono me dicen: - a tú derecha, mira a tu derecha esa es Nerva. Con la emoción que embarga un acontecimiento así miré por la ventanilla y encontré un pueblo blanco y amarillo con un fondo de cerros pintados de cobre y no sabía que hacer solo recuerdo una voz que me decía: ¡vamos niña, el llanto para después! Toma fotografías que ésta toma nunca la volverás a tener de ésta forma.
Se habían puesto de acuerdo con el chofer que en cuanto se viera desde la carretera el pueblo, él bajaría la velocidad para que descubriera lentamente el una parte de mi origen.
Y llegué a Nerva, tierra de artístas, y en ella descubrí una parte de mi historia, personas amabilísimas y lo sensacional de todo conocí la casa donde mi abuelo nació; y es ahí donde me dí cuenta que "el viejo" siempre pero siempre ha estado. La calle donde tuvo sus primeros juegos, por el empedrado donde caminó, corrió, saltó y un día tomó rumbo junto a su madre para éste pueblo lejano del que nació y donde forjó una vida, un futuro, una familia de la cuál formo parte.
Les dejo unas fotografías que tomé en esos momentos tan importantes. Desde que partí de Málaga hasta pasear por la bella Sevilla.
Gracias por permitir hacer ésta entrada a mis Pequeños Soles, pero es una fecha muy importante en mi vida.
Treinta años, veintinueve años y un año.

12 Comentarios:

Carla dijo...

Que bella historia... me conmovio.
me alegro que hayas ido al pueblo de tu abuelo...
A mi me gustaria visitar Polonia, que es donde nacio mi abuelo, encontrar su pueblo.
Lastima que me queda muy lejos... y muy caro...
Pero quizas algun día... quien sabe

Pequeños Soles de Noe dijo...

Querida Carla, gracias por tu comentario.
Te diré que nunca dejes de soñar, porque en algún momento nuestros Sueños se hacen Realidad!
Un cariño

BanakaBanaka!! dijo...

Precioso...Noe.
En mi caso, tengo la suerte de que mis abuelos sigan vivos aún (tengo 30 años, no creas que soy un niño). Lo que sí me gustaría es ir a Cuba a ver las raíces de mis bisabuelos que conocí, pero era muy pequeño para recordar bien...
Pero como Carla bien dice:muy lejos... y muy caro...Un beso!!
Iván.

Ana dijo...

Me ha emocionado tu historia...Y al ver las fotos de mi Málaga todavía más...
Muchos besos.

Cornelivs dijo...

Lo has relatado con tanta ternura, con tanto amor hacia tus raices, con tanta nostalgia y tal cantidad de sentimiento de bueno, del auténtico, del puro...que me has emocionado esa mañana, querida amiga.

Te mando desde acá un beso grande y un entrañable abrazo...!

ana dijo...

Hola mi niñaaaaa.

Me tienes emocionada, pero cumpliste tu promesa.

Y volverás, se que volverás.

Un besito muy fuerteeeee.

hargos dijo...

hola preciosa ,me encanto la historia ,siempre es bueno volver a los comienzos, casi a cuando todo empezo ,me alegro por ti ,un besito cercano con todo mi cariño

Yaiza dijo...

Me has emocionado ademas de lo sensiblota que estoy hoy, pero esa manera de narrarlo, tan sentida...
Que bonito viaje a tus raices.
Me ha encantado, y el pueblo que por cierto es muy grande, es `precioso.
Me alegro de que hayas hecho este sueño realidad.

Un besito.

Siab-MiprincesaAzul dijo...

Las promesas cumplidas son besos en el alma....
BRAVO!! lograrlo es maravilloso!!

M. Angel dijo...

"Grandes" Soles, tu historia conmueve el corazón y el alma se vuelve sombra ante la forma de redactar tu historia.

Te felicito

Abrazo

Arwen dijo...

He llorado y todo Noe leyendote...que entrada mas bella...me alegro que hayas visitado el pueblo de tu querido abuelo y hayas sentido toda la magia de ese lugar...me alegro de verdad que hayas cumplido ese sueño...besitossss

Pequeños Soles de Noe dijo...

Gracias a todos por sus palabras, realmente necesitaba compartirlo. Me parece que ha sido ayer y ya pasó un año.
Sé que voy a volver, lo siento en el corazón... ese que quedó la mitad allá y la otra mitad va conmigo.
besos

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Mis pequeños soles te dan las gracias por tus palabras

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